Acuicultura, un paso hacia un futuro sostenible

Atunes, lenguados, merluzas o truchas... Son algunos de los productos que más consumimos. Y es que los expertos en salud nutricional recomiendan llevar a nuestra mesa, un mínimo de dos veces por semana, las proteínas procedentes del pescado. Conforme va creciendo la población mundial, también lo hace la demanda de productos procedentes del medio acuático, que son limitados.


Pero ¿qué podemos hacer ante la creciente demanda de pescado y la necesidad de preservar la biodiversidad de nuestros medios acuáticos? La respuesta está en la acuicultura.


Esta práctica se centra en el cultivo de especies animales y algas en océanos, mares y ríos, de manera sostenible. Es, en definitiva, una revolución azul que da importancia al equilibrio entre desarrollo económico, conservación medioambiental e igualdad social.

Una práctica en crecimiento y muy necesaria




Según el informe de Seguridad Alimentaria 2020 de la FAO, 690 millones de personas sufren los efectos del hambre y la desnutrición. Una problemática que se prevé que incremente a medio plazo, ya que la población mundial alcanzará los 9.700 millones de habitantes para 2050. 

En este sentido, la acuicultura es un importante motor para la alimentación mundial, constituyéndose como principal fuente de sustento de millones de familias. Ya que según asegura la FAO, el 50% del pescado que se consume en el mundo hoy en día proviene de la acuicultura, y dentro de diez años, alcanzará el 59%, según la organización vinculada a las Naciones Unidas.

Por su parte, España apuesta por esta Revolución Azul, al ser el país con mayor producción de acuicultura de la Unión Europea (con un 25'5% del total) según la Asociación Empresaria de Acuicultura de España, APROMAR. Todo ello, gracias a las más de 46.000 personas que dedican su vida al cultivo de nuestros mares y ríos, en los más de 5.000 establecimientos dedicados a esta actividad. 

La preservación del medio natural y  la seguridad alimentaria


Precisamente porque nuestros mares y nuestros ríos son su principal medio de vida, una de las premisas que persigue la acuicultura española es su preservación y cuidado. De ahí, las importantes inversiones en I+D+i del sector en la mejora del entorno acuático y la conservación de sus especies. 

La seguridad alimentaria también es otro de los estandartes de la Acuicultura de España. Por ejemplo, gracias a la alimentación controlada de los peces criados en los establecimientos acuicultores, se elimina el riesgo de presencia de parásitos como el anisakis. Además, se llevan a cabo exhaustivos controles de los procesos de cultivo, siguiendo todos los estándares y normativa europea. 


En definitiva, cuando consumimos productos de Acuicultura Española apostamos por alimentos de proximidad, con una alta seguridad y trazabilidad garantizada, y de máxima calidad. Además, estamos contribuyendo a la dinamización de un sector que da empleo a numerosas familias de nuestro país.